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'Furiosa' paga el coste de hacer una precuela de un clásico: es imposible estar a la altura de 'Mad Max: Furia en la carretera'

Todos los astros estaban alineados para que ‘Furiosa: De la saga Mad Max’ funcionara. Para empezar, lo importante: George Miller, que ha estado al frente de la saga desde 1979, está a bordo. Gracias a su presencia, ninguna de las películas anteriores nos ha decepcionado: ni la trilogía original con Mel Gibson al frente, tres clásicos absolutos de la ciencia ficción apocalíptica, ni su reformulación en ‘Furia en la carretera‘, uno de los grandes hitos del género en los últimos años.

Para seguir, teníamos un reparto a la altura. De acuerdo, no contemplaríamos la vuelta de ese dúo apabullante que fueron Charlize Theron y Tom Hardy, pero tendríamos a Anya Taylor-Joy (una de las actrices jóvenes más devotas del riesgo a la hora de escoger sus papeles y darles vida) retomando a una joven Imperator Furiosa; y a Chris Hemsworth como su némesis, Dementus (que en películas como ‘Tyler Rake’, ‘Spiderhead‘ o ‘Malos tiempos en El Royale’ ha demostrado que le sienta estupendamente alejarse del Thor que le dio la fama).

Y finalmente, la película parecía estar completamente alineada con su precedente en lo estético: tendríamos persecuciones ultraviolentas por desiertos de tonos abrasadores, Señores de la Guerra rigiendo construcciones imposibles, vehículos icónicos y violencia de tebeo. Sin embargo, algo ha fallado en el conjunto, algo que sencillamente se resume en que ‘Furia en la carretera’ era un monumento fílmico de tal calibre que resulta imposible atrapar el rayo dos veces.

Furiosa a medio gas

Porque en general, todas las piezas están en su sitio: tenemos un argumento construido para justificar persecuciones demenciales en línea recta y con abundancia de artillería y stunts chiflados. Sin embargo, algo falla desde el mismo concepto: la grandeza de los personajes de ‘Furia en la carretera’ era que la audacia de George Miller al no querer dar datos sobre ellos jugaba en su favor: ¿cómo ha llegado Furiosa a los dominios de Inmortan Joe, cómo ha perdido el brazo, por qué es inmensamente más agresiva y conduce mejor que el mismísimo Max?

La excusa de ‘Furiosa’ es, precisamente, explicar todo eso, es decir, jugar a la contra de su magno precedente. Podría decirse que George Miller está apostando por el riesgo, pero es que no es así: salvo la puntual innovación en ciertas escenas (el toque western del primer capítulo, la saludable abstracción del final), Miller recicla ideas de puesta en escena de la primera película, pero le baja intensidad y decibelios. No hay más que ver cómo una de las secuencias centrales de la película es un calco del increíble clímax de ‘Mad Max 2’. ‘Furia en la carretera’ no se parecía a nada; ‘Furiosa’ se parece demasiado a sí misma.

¿Estamos, pues, ante un fiasco? Ni remotamente: Miller sigue rodando la acción con un ritmo que ya querrían la práctica totalidad de los blockbusters del ramo. Hay ideas de puesta en escena continuas y un toque cartoon que favorece el descerebre y el humor. Sencillamente, estamos ante una precuela excelente, pero no icónica. Nadie lo esperaba tampoco, pero durante un tiempo ha sido agradable soñar con ello.

Cabecera | Warner

En Xataka | ‘Mad Max: Furia en la carretera’, para no creérsela

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